Al finalizar el pilotaje de los tres incentivos (mejora tu pyme con talento local, potencia tu comunidad a través de la cooperación y aportando al futuro profesional) que buscaban insertar a jóvenes profesionales en organizaciones y pymes para ayudarlas a aumentar su competitividad, les compartimos las principales lecciones y aprendizajes que se sugieren considerar para llevar a cabo nuevas versiones de este programa.

Una gobernanza empoderada: Para asegurar que un programa de este tenor sea exitoso, se requiere de una estructura liderada por un Directorio Ejecutivo ágil y empoderado, que posicione el tema en el ámbito político y que ayude a ajustar los instrumentos a la realidad de las pymes y de los jóvenes profesionales. Lo anterior, lo validamos con la participación en este pilotaje de representantes de la DIPLADE, las SEREMIAS de Trabajo y Educación, dos empresarios de las provincias de Arauco y Biobío, el gerente de personas de CAP y representantes de las Universidades de Concepción, del Bío-Bío y Católica de la Santísima Concepción.

Una adecuada evaluación y selección de los beneficiados: Pudimos validar los distintos instrumentos (formularios de postulación, procesos de selección, entre otros), de dos líneas de apoyo ya que la tercera no logró concitar, por diversos motivos, el interés de las organizaciones y de los jóvenes. Sin embargo, nos dimos cuenta que se requiere además de evaluar los documentos, corroborar en terreno las organizaciones participantes para determinar que tengan las condiciones y la holgura para retener al joven profesional. De la misma manera, validar a través de una entrevista a los jóvenes profesionales, para revisar si presentan un adecuado desarrollo de ciertas habilidades blandas que son requeridas para insertarse adecuadamente dentro las organizaciones y empresas.

Un programa de largo aliento: El pilotaje que realizamos acotado a un año calendario, significó comprimir todo el proceso y ajustar nuestro trabajo a este plazo, sin embargo, nos dimos cuenta que una estadía de los jóvenes profesionales por cuatro o cinco meses es corta para que se evidencie el impacto de su trabajo en las organizaciones. Además, sugerimos que las líneas de apoyo del programa deben encadenarse y asociarse a hitos críticos de continuidad que cubran aproximadamente un año, en tres etapas.

Los aprendizajes que hemos tenido son muchos más, éstos han sido sistematizados y entregados al Gobierno Regional del Biobío. Por parte del equipo ejecutor, estamos contentos ya que tres empresas lograron, con la ayuda de los jóvenes profesionales, levantar financiamiento público por más de 75 millones de pesos y, sobre todo, porque de los 18 jóvenes que cumplieron su estadía en las organizaciones, cuatro continúan trabajando en ellas.