Conoce a nuestro nuevo miembro del Directorio CIDERE; Mario Aguilera de Camanchaca

Conoce a nuestro nuevo miembro del Directorio CIDERE; Mario Aguilera de Camanchaca

23 junio 2026

Con una amplia trayectoria en el ámbito empresarial y un profundo vínculo con el desarrollo del sur de Chile, Mario Aguilera se incorpora al Directorio de CIDERE Biobío para aportar su experiencia, visión estratégica y compromiso con el crecimiento sostenible de la región. Actualmente se desempeña como Gerente Corporativo de Logística y Operaciones Comerciales de Camanchaca, compañía con más de seis décadas de historia en el Biobío y reconocida por su estrecha relación con las comunidades donde desarrolla sus operaciones.

Convencido de que las empresas tienen un rol activo en la construcción de mejores territorios, Aguilera asume este nuevo desafío con la convicción de que la colaboración entre el sector privado, la academia y las instituciones es clave para generar oportunidades, impulsar la innovación y fortalecer el desarrollo regional.

En esta entrevista conversamos sobre las motivaciones que lo llevaron a integrarse al Directorio de CIDERE, los desafíos que observa para el Biobío, el valor del trabajo colaborativo y los aprendizajes que han marcado su liderazgo. Además, nos comparte parte de su historia personal, sus vínculos con la región y las actividades que lo inspiran fuera del ámbito profesional.

¿Qué lo motivó a asumir este nuevo desafío e integrarse al Directorio de CIDERE Biobío?

Considero que las empresas no se desarrollan como una burbuja y, en particular, la forma de hacer empresa en Camanchaca así lo demuestra. Nacimos en esta región hace 60 años, en Tomé, y siempre nos hemos caracterizado por mantener una estrecha relación con las comunidades que nos rodean.

Entendemos que la empresa debe ser un actor que contribuya al desarrollo de la comunidad, al mismo tiempo que impulsa su propio crecimiento. CIDERE tiene impregnado ese mismo espíritu: unir a la academia y a las empresas para generar nuevas oportunidades para las personas que forman parte de nuestro ecosistema.

Por eso me motiva ser parte de esta organización. CIDERE está profundamente enfocado en promover ese desarrollo conjunto y considero que esa es una parte fundamental del quehacer empresarial.


Desde su experiencia profesional, ¿qué cree que puede aportar al trabajo del Directorio durante este período?

Principalmente, una mirada de trabajo colaborativo. Los esfuerzos individuales en una empresa, una universidad o cualquier organización suelen tener resultados limitados. En cambio, cuando somos capaces de construir una visión compartida de desarrollo entre la academia, las empresas y las instituciones que forman parte de CIDERE, los resultados pueden ser muy significativos para la región.

Mi aporte apunta precisamente a eso: promover consensos, construir miradas comunes y avanzar juntos hacia objetivos compartidos que beneficien al Biobío.

¿Cuáles considera que son los principales desafíos y oportunidades para el desarrollo de la Región del Biobío en los próximos años?

La Región del Biobío enfrenta actualmente un escenario complejo. Algunos de los sectores que históricamente han sido motores de desarrollo regional han atravesado importantes

dificultades. La industria forestal ha experimentado una desaceleración significativa; la situación de la industria del acero tuvo un fuerte impacto en la región; y la pesca también enfrenta desafíos relevantes.

Las cifras de desempleo reflejan esta realidad y son motivo de preocupación. Por lo tanto, el gran desafío es impulsar nuevas oportunidades que permitan recuperar el dinamismo económico y generar desarrollo sostenible para la región. Creo que ahí debe estar puesto nuestro principal foco de trabajo.

Como representante de una empresa socia de larga trayectoria, ¿qué valor cree que aporta el trabajo colaborativo que impulsa CIDERE?

Como mencionaba anteriormente, los esfuerzos individuales suelen tener un impacto limitado. Cuando los actores relevantes de una región son capaces de construir una visión común, se generan condiciones para producir cambios positivos y sostenibles en el largo plazo.

Las empresas no solo tienen responsabilidades con sus resultados, sus directorios o sus colaboradores; también tienen un compromiso con las comunidades en las que están insertas. Espacios como CIDERE permiten articular esas visiones y trabajar de manera conjunta por el desarrollo regional.

A lo largo de su carrera, ¿qué aprendizaje o consejo profesional ha marcado su forma de liderar equipos y proyectos?

Creo que la base de todo es el respeto. Durante mucho tiempo se pensó que la principal diferencia entre las empresas estaba en sus activos o en su capacidad de inversión. Hoy, en cambio, los buenos proyectos suelen encontrar financiamiento; por eso, la verdadera diferencia la marcan las personas.

Poner el foco en el desarrollo de las personas, valorar la diversidad y respetar distintas miradas es fundamental para construir organizaciones sanas y productivas. Cuando las personas trabajan en ambientes donde son respetadas y valoradas, pueden desplegar todo su potencial.

Uno de los grandes aprendizajes de mi carrera ha sido comprender que cada persona, desde su experiencia y perspectiva, puede hacer un aporte valioso. Crear espacios donde eso sea posible es clave para el éxito de cualquier organización.

Fuera del ámbito laboral, ¿qué actividad, pasatiempo o interés personal le gusta dedicar tiempo?

El deporte siempre ha sido una parte importante de mi vida. Actualmente estoy dedicado al ciclismo, especialmente al ciclismo de ruta. Entreno casi a diario en la mañana antes de ir a la oficina. A final de año espero vivir la experiencia de la Etape Tour de France, una competencia internacional que se realizará por primera vez en Chile, en Valdivia, una ciudad a la que me siento profundamente ligado.

El resto de mi tiempo libre intento dedicarlo a mi familia. Tengo una hija, un hijo y cinco nietos, por lo que siempre siento que me falta tiempo para compartir con todos ellos.

Aunque nací en Santiago, me trasladé muy pequeño a Valdivia, ciudad donde crecí y desarrollé gran parte de mi vida. Más adelante estudié en la Universidad de Concepción, mi alma mater, luego regresé a Valdivia en donde también hice estudios de pre y post grado en la Universidad Austral. Posteriormente realicé un MBA en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

He trabajado en distintas ciudades, pero desde hace varios años desarrollo mi labor profesional en Concepción. Por eso siento un vínculo muy especial tanto con Valdivia como con la Región del Biobío.

Para quienes aún no lo conocen, ¿qué aspecto de su personalidad o trayectoria le gustaría compartir con la comunidad CIDERE?

Me gusta que las personas disfruten lo que hacen y que trabajen en ambientes donde se sientan felices. Creo que el trabajo debe tener un propósito que vaya más allá de cumplir una obligación o alcanzar una meta económica; debe ser una actividad que entregue satisfacción y sentido.

Siento que CIDERE comparte esa visión y por eso me entusiasma integrarme a esta institución. Espero aportar a fortalecer esa cultura y contribuir a que las personas trabajen con motivación, compromiso y una sonrisa, porque cuando eso ocurre, los resultados también son mejores.