En abril de 2015, dis-up! dio a conocer el proyecto Mapuguaquén, un sistema de altavoces hechos de arcilla, inspirados en las tinajas de barro tradicionales de Chile, que incluyen tecnología de punta para producir un sonido de alta fidelidad. Sus creadores son  la comunicadora audiovisual Philine von Düszeln y el diseñador Pablo Ocqueteau. Iniciativa patrocinada por CIDERE Bio Bío, y que ya se comercializa.

Pablo Ocqueteau cuenta que » fue bastante inspirador en su motivación a buscar una reacción creativa: Ocurrió que hace muchos años atrás (10 quizás) se expuso en el Salone del mueble de Milán un parlante de un diseñador chileno, yo me metí con curiosidad a ver de que se trataba, y era un parlante (membrana) metida en un cono naranjo de esos que ponen en las calles. Ese diseño de ”parlante chileno” gatilló muchas de las preguntas que me planteaba más arriba y de ahí en adelante me propuse como desafío buscar el parlante que si tenga que ver con nuestro patrimonio cultural, visual y material. Ahora con esa curiosidad y desafío que me había puesto (principalmente para saber si tenía respuesta) un día vi una de esas tinajas que se ponen fuera de las casas para juntar agua y dije: Ahí está! (llegó el Eureka digamos) en ese sentido se puede decir que en nuestro diseño hay poco diseño, ya que la forma es bastante vernácula, representando algo que todos podrían reconocer como cercano».

Eligen la greda como material porque es altamente densa, así que la oscilación natural del material es mínima lo que permite que no vibre o resuene y es lo que uno no quiere que ocurra. La forma es perfecta ya que el sonido se expande de modo omnidireccional, es decir, al salir el sonido de la membrana no rebota con paredes frontales que anulan o distorsionan el sonido al chocar con las que salen de la membrana en una fase similar.

El nombre de la marca es ”Mapuguaquén”, ”Mapuwaken” o ”Mapuwaquén” significa ”Sonido de la Tierra” en Mapudungún. Fue el primer nombre que le dimos al primer parlante de greda el año 2009 y responde a la lógica explicada más arriba sobre las influencias a nivel creativo y la responsabilidad que ella conlleva. ”No se trata de Parlantes, de trata de escuchar a la Tierra”.

Este emprendedor señala que «los parlantes se fabrican en un pequeño taller en Nacimiento donde unimos todas las piezas, hacemos todo el trabajo de la lana, el cuero, ensamblamos los parlantes y hacemos los test acústicos. Las vasijas las produce Marco Barra en su taller de alfarería en Nacimiento, las piezas de madera las produce Heraldo Mora en su tornería en Villarrica, la lana la conseguimos en diferentes campos cerca de Nacimiento y en la isla Huapidel del Lago Ranco. Los amplificadores están desarrollados con un ingeniero electroacústico que ha trabajado en Sennheiser y Neumannen Alemania; y las piezas electrónicas son producidos exclusivamente para nosotros»

Sus parlantes son piezas únicas y enumeradas, de materiales nobles regionales. Están hechos a mano y cuentan con tecnología y acústica de punta. Por todas estas razones son un producto que apunta a un consumidor que aprecia los productos propositivos, innovadores y que cuenten con una historia. Hasta el momento han sido testeados por algunos músicos, ingenieros de sonido y productores de música quienes nos contaron que los encontraban especialmente versátiles y cálidos. Por otro lado apuntamos a intentar dar alternativas a un problema global del cual cada persona “consciente” debiese ser sensible, nuestro emprendimiento está enfocado a tratar de dar alternativas para que nuestra tradición y cultura continúe en desarrollo y se siga reinventando. Creo que hay mucha gente que entiende este llamado y le gustaría hacerse parte de esta propuesta de producción culturalmente sustentable. Más que mal estamos intentando poner dos mundos que se ven como antagónicos a trabajar juntos en armonía, la industria con la tradición.