De Manaos al Biobío: tres aprendizajes para multiplicar el impacto de la inversión social en los territorios

De Manaos al Biobío: tres aprendizajes para multiplicar el impacto de la inversión social en los territorios

23 octubre 2026

David Fernández, gerente de CIDERE Biobío, participó en Impact Minds 2026 de Latimpacto y en el encuentro de la Comunidad Iberoamericana de Aprendizaje sobre Filantropía y Fundaciones Comunitarias (CIAF), realizados en Manaos, Brasil. Ambas instancias permitieron conocer experiencias internacionales, compartir buenas prácticas y reflexionar sobre nuevas formas de fortalecer la inversión social y el desarrollo territorial.

¿Cómo lograr que la inversión social genere resultados que trasciendan la ejecución de un proyecto? ¿Qué papel cumplen las organizaciones locales en la movilización de recursos? ¿Y cómo podemos aprovechar estos aprendizajes para fortalecer el desarrollo del Biobío?

Estas fueron algunas de las reflexiones que marcaron la participación de CIDERE Biobío en Manaos, Brasil, durante septiembre del 2026, en el marco de dos instancias internacionales dedicadas a la filantropía, la colaboración y la inversión de impacto.

Una de ellas fue Impact Minds 2026: Connecting Us, la quinta conferencia anual de Latimpacto, red que conecta a inversionistas, fundaciones, empresas y organizaciones comprometidas con generar impacto social y ambiental en América Latina y el Caribe. El encuentro reunió a cientos de participantes de distintos países para intercambiar conocimientos, explorar nuevas tendencias de financiamiento y promover alianzas que permitan enfrentar desafíos sociales y ambientales.

La participación también contempló actividades de la Comunidad Iberoamericana de Aprendizaje sobre Filantropía y Fundaciones Comunitarias (CIAF), una red de aprendizaje y colaboración que reúne a organizaciones que apoyan el desarrollo de fundaciones territoriales en Iberoamérica.

Para CIDERE Biobío, corporación con más de 60 años de trayectoria impulsando iniciativas de desarrollo regional, estas experiencias permitieron conocer nuevos modelos de colaboración y financiamiento, además de reflexionar sobre cómo fortalecer su aporte a los territorios.

1. Fundaciones territoriales: el valor de conocer y fortalecer las comunidades

Uno de los principales aprendizajes estuvo relacionado con el papel de las fundaciones territoriales, organizaciones que movilizan recursos, articulan actores y fortalecen iniciativas de desarrollo desde el conocimiento de las necesidades y capacidades de sus propios territorios.

A diferencia de modelos centrados exclusivamente en financiar proyectos, estas organizaciones buscan construir relaciones de largo plazo, generar confianza y fortalecer a quienes ya están trabajando por sus comunidades.

Su principal fortaleza está en el conocimiento loca, comprender los desafíos, reconocer los liderazgos existentes e identificar oportunidades que muchas veces no son visibles desde fuera del territorio.

En este contexto, la experiencia de la CIAF permitió conocer modelos que combinan filantropía, gestión de fondos, colaboración y fortalecimiento de organizaciones comunitarias.

¿Qué podemos aprender desde el Biobío?

Que las soluciones no siempre deben construirse desde cero. En nuestros territorios existen organizaciones, liderazgos y capacidades que pueden generar transformaciones significativas cuando cuentan con acompañamiento, herramientas y recursos adecuados.

Este enfoque también abre una reflexión para CIDERE Biobío sobre cómo seguir evolucionando en su rol de articulador territorial y explorar mecanismos de financiamiento que permitan dar mayor continuidad a las iniciativas de desarrollo social.

2. La multiplicación del valor: cuando la inversión social va más allá de los recursos

Otro de los conceptos centrales fue la multiplicación del valor, una mirada que propone comprender la inversión social más allá de los montos destinados a una iniciativa.

El impacto no depende únicamente de cuánto se invierte, sino también de cómo se gestionan esos recursos, qué organizaciones participan y qué capacidades se fortalecen durante el proceso.

Desde esta perspectiva, la inversión social adquiere mayor potencial cuando se combinan cuatro elementos; inversión, gestión, colaboración y alianzas.

Este enfoque se relaciona con una de las tendencias promovidas por Latimpacto: el continuo de capital, que reconoce la complementariedad entre donaciones, inversión social, inversión de impacto y otros instrumentos de financiamiento para abordar desafíos sociales y ambientales.

Para el Biobío, este aprendizaje representa una oportunidad para seguir promoviendo modelos colaborativos de inversión social, donde empresas, instituciones públicas, organizaciones sociales y otros actores puedan sumar recursos, conocimientos y capacidades.

La experiencia de CIDERE Biobío en el desarrollo de fondos concursables, fortalecimiento de organizaciones sociales y vinculación territorial permite reconocer el valor de esta mirada, una inversión bien articulada puede generar beneficios que van más allá del proyecto financiado, fortaleciendo redes, capacidades y oportunidades futuras.

3. Confianza y sostenibilidad: construir impacto que permanezca

Un tercer aprendizaje estuvo relacionado con la necesidad de fortalecer la sostenibilidad de las organizaciones que impulsan iniciativas sociales y territoriales.

Las experiencias compartidas en Manaos destacaron la importancia de contar con organizaciones sólidas, capaces de administrar recursos, acompañar procesos y mantener relaciones de confianza con las comunidades.

Esto implica avanzar desde modelos de financiamiento asociados exclusivamente a proyectos puntuales hacia mecanismos que permitan fortalecer las capacidades institucionales y dar continuidad al trabajo territorial.

La confianza aparece como un elemento fundamental. Sin relaciones de largo plazo, conocimiento mutuo y compromisos compartidos, resulta difícil sostener iniciativas que generen transformaciones profundas.

Para CIDERE Biobío, este aprendizaje invita a seguir fortaleciendo la colaboración entre organizaciones y a promover una mirada de inversión social que considere no solo los resultados inmediatos, sino también las capacidades que permanecen instaladas en el territorio.

Del aprendizaje internacional a las oportunidades regionales

La participación en Impact Minds 2026 y en las actividades de la CIAF permitió ampliar la mirada sobre el papel que cumplen las organizaciones articuladoras en el desarrollo de los territorios.

Entre las oportunidades que surgen para el Biobío destacan explorar nuevas formas de movilización de recursos, fortalecer las capacidades de las organizaciones sociales, promover alianzas entre distintos sectores y avanzar hacia modelos de inversión social con mayor continuidad.

Estos aprendizajes también refuerzan una convicción que ha acompañado el trabajo de CIDERE Biobío, el desarrollo territorial se construye colaborativamente, reconociendo las capacidades locales y generando oportunidades para que más actores puedan contribuir.

La experiencia en Manaos deja una reflexión para empresas, instituciones y organizaciones del Biobío, el desafío no está solamente en invertir más recursos, sino en generar las condiciones para que cada inversión tenga un impacto mayor y sostenible.

Porque cuando la inversión se conecta con el conocimiento territorial, la gestión y la colaboración, su valor puede multiplicarse.